LA JUSTICIA PENAL EN AMÉRICA.
Soy
consciente de que muchos juristas y a la ciudadanía en general, les encanta el
sistema penal estadounidense. Gracias a series, películas y libros, es el
sistema más visible de todo el mundo. Conocemos su forma de investigar los
delitos con policía científica, conocemos la unidad de ciencias de
comportamiento que se encarga de elaborar perfiles de asesinos en serie,
conocemos como funcionan los grandes despachos de abogados con sus oficinas en
rascacielos.
En España,
nuestro sistema penal es más denostado y menos publicitado. Son frecuentes las
críticas a la lentitud de los procedimientos y la diferencia de trato entre las
personas. Para nuestro escarnio se nos compara al molde idílico de la justicia
anglosajona en especial a la justicia penal americana, ahora bien el quid de la
cuestión es ¿Conocemos realmente cómo funcionan ambos sistemas para hacer una
crítica tan furibunda? ¿Es ejemplar un sistema penal en el que se aplica la
pena de muerte, en el cual hay numerosos fallos judiciales que conllevan la
prisión de por vida de inocentes de delitos? ¿Ofrece, en definitiva, el sistema
penal americano garantías a todos los ciudadanos sin tener en cuenta su sexo,
raza y posibilidades económicas? Para intentar responder a esta pregunta voy a
detenerme en una zona gris del sistema: las fianzas. He escogido este esta
fotografía de una película de Quentin Tarantino para ilustrar la figura del
fiador o bondsmen, una figura que aparece poco en las ficciones norteamericanas.
Para
explicar esta figura vamos a detenernos en la fase previa al juicio penal
contra una persona por un delito, se decide si esta ha de permanecer en la
cárcel o si concurriendo una serie de requisitos puede salir en libertad
pagando una fianza. Este es el sistema común a todos los países. En España la
fianza se otorga teniendo en cuenta las posibilidades económicas del
investigado y la gravedad del delito. Haciendo un cálculo estimado, por un
delito menos grave (un hurto, delito leve de lesiones,…) puede establecerse una
fianza de 400 euros aproximadamente. ¿Y qué ocurre en EEUU? Las reglas a la
hora de determinar las fianzas son formalmente similares ya que es la propia
Enmienda octava al artículo séptimo el que exige que éstas1 “no han de ser excesivas” pero en la
realidad práctica esos criterios los fija el juzgado del Estado donde tenga
lugar el delito. Y ahí empieza el cálculo económico. Los tribunales muchas
veces fijan fianzas elevadas como forma de cubrir sus propios costes. Nos
encontramos con fianzas por delitos leves que pueden ascender a los diez mil
dólares. ¿Y quién puede pagar estas cantidades astronómicas? ¿Un vulgar ladrón
que utiliza el robo para pagarse la dosis de cocaína o el pan para sus hijos? Para
ellos existen los fiadores o bondsmen.
En la
película de Tarantino Jackie Brown es detenida por llevar una bolsa de cocaína
en el bolso en uno de sus viajes como azafata para una aerolínea de bajo coste.
Para que no entre en prisión el traficante para el que trabaja le encarga a Max
Cherry que pague la fianza. Partamos de la hipótesis de que el delito por el
que fuese a ser enjuiciada Brown fuese el robo de un bolso en Wall-Mart. Haciendo
un cálculo aproximado la cantidad que tendría que desembolsar el Sr. Cherry
serían 10.000 dólares que luego Jackie
Brown (en este caso Ordell Robbie) tendría que devolverle más una comisión que
puede alcanzar el 30% de la fianza Por lo tanto entraríamos en los 17.000
dólares de deuda.
En
Norteamérica los beneficios de las empresas que se dedican a este negocio son
incluso superiores a los beneficios de las grandes aseguradoras especializadas
en ofrecer seguros de salud, vivienda, etc.
¿Qué
ocurriría si siguiendo con ejemplo Jackie Brown no se hiciese cargo de la
deuda? Entraría en prisión por un tiempo que dependiendo de la zona de comisión
del delito, ya que cada estado tiene su propia legislación penal.
Conclusiones.
-La
realidad y la ficción difieren muchas veces sobre todo cuando se intenta vender
una determinada idea política o empresarial.
-Nuestro
ordenamiento jurídico no es perfecto, el de los países anglosajones tampoco

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