ANTE LA LEY.
Hay un relato de Kafka que me impresiona mucho, se llama Ante la ley. Su
protagonista es un hombre de campo que pide ser admitido en la Ley cuya entrada
está custodiada por un guardián.
A pesar de los innumerables esfuerzos que hace el protagonista de la narración
para que le permita entrar por la puerta el guardián explícitamente no afirma
ni niega nada para desesperación del hombre de campo que ve pasar los años de
su vida sentado en un taburete observado con hastío por el Guardián. Algunas veces el Guardián
entabla conversación con el protagonista para conocer sus circunstancias
personales y el hombre de campo a su vez, le hace preguntas que amablemente responde exceptuando una, la pregunta esencial ¿Puedo o no puedo entrar ahora?
En el último suspiro de su vida el protagonista le pregunta al guardián ¿Por
qué nadie más que yo, en todos estos años, ha solicitado la entrada? a lo que
el guardián replica porque solo usted tenía permiso para entrar.
Esta fábula admite muchas interpretaciones como lo es gran parte de la obra
literaria del gran genio vienes que era Kafka. Podemos pensar que para Kafka la
Justicia es una puerta que solo pueden abrir unos pocos privilegiados que
entiendan las reglas y el juego jurídico, podemos pensar también que la
Justicia a pesar de su carácter intimidatorio siempre tendremos que
enfrentarnos a ella con coraje y seguridad. También son válidas otras
interpretaciones como sucede muchas veces con las normas jurídicas.

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