EL DIVORCIO (CAPÍTULO I).
El amor se acaba y los matrimonios, también (por suerte o por
desgracia, según sea el caso). Conforme a estadísticas extraídas del Consejo
General del Poder Judicial Español 95.320 parejas se han separado, divorciado o
solicitado la nulidad canónica.
Es una cifra
importante, por ello existen abogados especializados en divorcios (como lo
puedo ser yo) que conocemos la casuística y podemos asistir a parejas o a un
cónyuge en el caso de que se decida poner fin a una relación formalmente
establecida.
¿Cuáles son mis
consejos antes de divorciarse?
1ºInformarse ante
un buen abogado sobre los pasos a seguir. Si usted no tiene ingresos
suficientes, puede acudir al Colegio de Abogados y solicitar un abogado de
oficio.
2ºMantener la
cabeza fría (sobre todo si hay hijos en común). Un divorcio tiene consecuencias
a corto plazo y a largo plazo, enfocar la situación de forma estrictamente
personal o únicamente valorar las consecuencias a corto plazo son errores
graves en una situación tan delicada como esta.
3º ¿Cuál es la
fórmula establecida para deshacer el matrimonio? Divorcio contencioso o común
acuerdo. Divorcio ante notario o ante juez.
Mi consejo es en
la medida de lo posible optar por un divorcio de mutuo acuerdo porque conlleva
menos gastos y es mucho más rápido (y menos traumático) que uno contencioso.
Para que se hagan una idea, mis honorarios como abogado en un divorcio de común
acuerdo oscilan entre 100 y 200 euros dependiendo del régimen económico, los
bienes en común, si hay hijos o no,.... luego vendrían las costas judiciales y
los honorarios del procurador. Un divorcio contencioso implicaría
necesariamente la contratación de otro abogado y otro procurador a mayores para
defender a la otra parte. Por otro lado los honorarios que cobraría serían superiores
a los marcados anteriormente (habría que negociar con la otra parte varias
veces, hacer una averiguación patrimonial,....).
4º ¿Qué va a pasar
con los hijos? Si hay bienes comunes ¿Cómo se van a repartir?
En el caso de los
hijos repito lo dicho: es conveniente tener la cabeza fría, el bien del menor
debe primar sobre otro tipo de consideraciones.
Con respecto al
patrimonio hay un viejo aforismo que dice "Más vale un mal acuerdo que un
buen pleito".

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