OFERTAS DE VIAJES ENGAÑOSAS.
A veces me da la sensación de que
nuestra sociedad vive atrapada en una rueda en la que lo importante es no parar
nunca, en seguir el impulso y la inmediatez sin pensar en lo que hacemos. El
marketing busca crear falsas expectativas utilizando trucos que rozan la
ilegalidad para que usted compre sí o sí el producto A. Las ofertas de viajes
son un estupendo ejemplo para explicar cómo funciona el marketing y qué
pequeñas trampas utiliza para que desviemos por un momento nuestra mirada de
los cubiletes del trilero profesional que es la gran empresa.
Las empresas de viajes (hablo
en general) prevén este tipo de comportamientos de los consumidores de forma
muy astuta publicando en Google o haciéndonos llegar sus promociones a nuestro
correo electrónico. El caramelo es a veces tan apetecible que resulta difícil
que detengamos esa rueda de la inmediatez a la que antes hacía referencia un
momento antes de firmar o pagar nada para verificar las condiciones de la
oferta y del contrato.
¿Qué es lo que por desgracia
sucede muchas veces? Que el precio inicial no se corresponde con el
precio final.
¿Cómo hacen las empresas de
viajes para cobrar suplementos sin que nos demos cuenta?
1ºCierta compañía de
viajes utiliza el "desde" antecediendo al precio y
luego una vez seleccionamos el viaje en la página web, la misma nos permite
personalizar. Escojamos la opción que escojamos el precio siempre será superior
al inicial.
2ºTrampillas en las condiciones
del contrato.
a) Número de viajeros: Aunque
suele anunciarse el precio por persona cuando concurre la opción de
alojamiento, éste solo se mantiene si viajamos acompañados. Si
usted decide viajar solo se le cobrará un suplemento que puede llegar a
duplicar el precio inicial.
b) Aeropuertos: Por norma
general los aeropuertos de inicio en las ofertas serán Madrid o Barcelona. Si
escogemos otro aeropuerto se nos aplicará un suplemento por la adquisición de
un nuevo billete.
c) Equipaje: El billete de
viaje será el más barato: clase turista. ¿Qué implica eso? Que si tenemos
un equipaje voluminoso nos van a cobrar por los bultos y por el sobrepeso.
Parafraseando a Churchill no se
trata de que como consumidores sepamos de todo sino que seamos capaces de evaluar la información comercial
que recibimos que es muchas veces confusa y contradictoria y ser
capaz de tomar decisiones a la hora de contratar un servicio siendo plenamente
conscientes de todo lo que ello implica desde el punto de vista económico y
jurídico.

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